lunes, 31 de mayo de 2010

Ataques de panico como un problema del pH

Un estudio arroja una nueva luz sobre los mecanismos del cerebro tras los brotes recurrentes de intensa ansiedad.

"Mi coraz�n empez� a acelerarse, no pod�a respirar, empiezo a sudar y me siento aterrorizada – como si fuese a morir".

As� es como una de mis pacientes describi� recientemente su ataque de p�nico. Se le diagnostic� un desorden de p�nico. La causa de este mal a�n no se comprende, pero hemos sabido desde hace mucho tiempo que la vulnerabilidad al desorden de p�nico est� muy relacionada con la gen�tica. Ahora, un reciente estudio de laboratorio de John Wemmie de la Universidad de Iowa puede haber revelado una importante nueva pista sobre las causas subyacentes a los ataques de p�nico recurrentes: Puede ser, de hecho, un problema del pH – la acidez en uniones clave del cerebro.

La am�gdala, una estructura en forma de almendra en las profundidades del cerebro, tiene un papel cr�tico en los circuitos que controlan la experiencia del miedo, tanto el temor instintivo (como tener miedo de serpientes o grandes carn�voros) como el miedo que se aprende de las experiencias. El estudio de Iowa demuestra que un factor metab�lico muy b�sico, el pH – acidez – tambi�n tiene un papel clave en el miedo.

En general, el pH de nuestro cerebro est� regulado cuidadosamente. Un gran incremento o decremento en la acidez cerebral puede interrumpir seriamente el funcionamiento del cerebro. Este nuevo estudio indica que el pH puede, a veces, aumentar y disminuir en las sinapsis, los puntos de comunicaci�n entre las neuronas del cerebro. Algunas sinapsis incluyen prote�nas especializadas que "sienten" la acidez. Estas prote�nas (llamadas "'canales de iones sensibles al �cido", o ASICs) estimulan las neuronas cuando se detecta un aumento del �cido.

El estudio de Iowa muestra que ratones modificados gen�ticamente para que carezcan de estas prote�nas sensibles al �cido tienen una capacidad mucho menor de mostrar tanto miedo instintivo como aprendido. Cuando los investigadores repusieron el gen ASIC s�lo en la am�gdala de los ratones gen�ticamente modificados, observaron una normalizaci�n del comportamiento del miedo. Por lo que sus estudios sugieren que la capacidad de detectar cambios en el pH sin�ptico de la am�gdala es esencial para un comportamiento normal del miedo.

El art�culo de Iowa tambi�n examina otro elemento en la ecuaci�n del p�nico: el di�xido de carbono. El di�xido de carbono act�a como un �cido en el cuerpo y en el cerebro. Varios de los experimentos descritos en el art�culo de Iowa demostraron que inhalar elevadas concentraciones de di�xido de carbono disparaban reacciones de fuerte miedo en ratones normales, y que algunas de estas reacciones de miedo requer�an la presencia de la prote�na sensible al �cido en la am�gdala.

Estos experimentos son especialmente relevantes para comprender el desorden de p�nico. Uno de los hallazgos m�s consistentes en pacientes con desorden de p�nico es que son inusualmente sensibles a la inhalaci�n de di�xido de carbono y a otros procedimientos de laboratorio que incrementan la acidez cerebral. La mayor parte de los pacientes con desorden de p�nico experimentar�n un ataque de p�nico cuando inhalen aire que contiene un 35% de di�xido de carbono, mientras que no suceder� esto con la mayor parte de voluntarios sanos.

Es interesante se�alar que los parientes cercanos a los pacientes con p�nico, tambi�n tendr�n p�nico durante la inhalaci�n de di�xido de carbono, incluso si nunca han sufrido un desorden de ansiedad. La hipersensibilidad al �cido en el cerebro parece ser parte de una vulnerabilidad heredada a los ataques de p�nico. Los recientes estudios en ratones que carecen de la prote�na ASIC a�aden mayor cr�dito a esta comprensi�n de por qu� alguna gente es m�s propensa a tener ataques de p�nico.

Los hallazgos de Iowa podr�an ayudar a explicar el significado de otra curiosa observaci�n: los pacientes con desorden de p�nico tienden a generar un exceso de �cido l�ctico en sus cerebros. Los cient�ficos han teorizado desde hace mucho tiempo que una anormalidad que afecta al metabolismo celular b�sico o al pH es la clave en la vulnerabilidad gen�tica al desorden de p�nico. Uno de los productos del metabolismo de la glucosa es el �cido l�ctico, o lactato. El lactato se produce constantemente y se consume durante la actividad cerebral, pero si se acumula en el cerebro, har� que aumente la acidez. Recientes estudios han demostrado que los pacientes con desorden de p�nico acumulan consistentemente un exceso de lactato en sus cerebros durante las actividades mentales comunes. Los resultados del estudio de Iowa sugieren que uno de los disparadores de los ataques de p�nico "espont�neos" en pacientes con desorden de p�nico podr�a ser el �cido l�ctico que se acumula en los circuitos del miedo sensibles al �cido.

Aunque hay varios tratamientos efectivos disponibles para la gente con desorden de p�nico, los actuales tratamientos no funcionan para todo el mundo. Es improbable que cualquiera de los tratamientos actuales act�e espec�ficamente en la vulnerabilidad gen�tica subyacentes a los pacientes con des�rdenes de p�nico. Los nuevos estudios demuestran que los cambios en el pH son una parte crucial del mecanismo de muchos comportamientos de miedo. Actualmente, ning�n medicamento disponible afecta a la respuesta de los canales de iones sensibles al �cido en el cerebro. Puede ser posible desarrollar medicamentos que inhiban estos ASICs o que modifiquen las rutas metab�licas o neuroqu�micas implicadas en la regulaci�n del miedo y la ansiedad inducida por la acidez cerebral.

Por ejemplo, uno de los muchos efectos beneficiosos del entrenamiento de ejercicio aer�bico (como correr o montar en bicicleta) es que los tejidos metab�licamente activos (incluyendo el cerebro) se hacen m�s eficientes en consumir – eliminar – el �cido l�ctico. Hay cada vez m�s evidencias de que el ejercicio tiene unos potentes efectos anti-ansiedad y anti-p�nico. Esto invita a la especulaci�n de que el ejercicio puede reducir la ansiedad, en parte, mejorando la capacidad del cerebro de evitar la acumulaci�n de �cido en las regiones cerebrales sensibles al �cido implicadas en el miedo. Si los experimentos apoyan esta idea, entonces podr�a dise�arse un r�gimen de ejercicios espec�ficos para aprovechar al m�ximo las ventajas de este mecanismo contra la ansiedad.

�ste es simplemente un ejemplo de lo que seguro ser�n muchas nuevas ideas sobre tratamientos que surgir�n a partir de nuestra mejor comprensi�n del papel fundamental en el cerebro del pH en el miedo. Ya, incluso con estos tratamientos en el horizonte, la gente con desorden de p�nico, como mi paciente, pueden hallar algo de comodidad al acumular evidencias de que lo que experimentan no s�lo est� "en su cabeza" – est� en sus canales de iones sensibles al �cido.

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