jueves, 3 de marzo de 2011

Piquete en un funeral

Parecía que al fin Manuel Roseo iba a poder descansar bajo la tierra del oeste chaqueño, ese territorio al que llegó 55 años atrás desde Italia y que acabó siendo el lugar en el que encontró una muerte brutal . La fiscal que investiga su asesinato autorizó que sus restos fueran velados e inhumados, pero todo se frenó a raíz de la batalla judicial que hay por la sucesión de su formidable herencia. Sin embargo, no sólo eso detuvo su marcha hacia su destino final: incluso hubo un piquete para impedir que el féretro fuera llevado al cementerio.

El entierro fue finalmente impedido por una medida cautelar de último momento librada por el juez civil de Sáenz Peña, Juan Zaloff Dakoff. La decisión fue tomada por pedido del abogado Carlos Del Corro, quien patrocina a Nélida Cuellar: la mujer que afirma que el millonario Manuel Roseo era el padre de sus dos hijos .

El recurso planteó que el terrateniente no podía ser enterrado mientras no esté resuelta la acción judicial que determinará si esos chicos (una adolescente de 17 años y un nene de 8) son o no hijos de Roseo. Ya hay en marcha un estudio de ADN, cuyo resultado estará listo en un plazo de tres a cuatro semanas. Si el análisis diera positivo, ellos serían los únicos herederos de La Fidelidad, la propiedad de Roseo que valdría entre 100 y 250 millones de dólares .

Roseo, de 75 años, apareció muerto el 13 de enero en la humilde casa que tenía en Castelli, dentro de La Fidelidad. Junto a él mataron a su cuñada. Por el doble crimen está detenido Raúl “El Gusano” Menocchio, quien aduce haberle comprado a la víctima las 150.000 hectáreas que su estancia ocupa en el Chaco (tiene otras 100.000 en Formosa) a cambio de 40 millones de dólares. La sospecha, en cambio, es que el estanciero no quería vender y que eso desencadenó los asesinatos.

El crimen de Roseo generó una disputa por la herencia . El asunto genera tantos recelos que el jueves, cuando el abogado de Cuellar supo que la fiscal Rosalía Nis había autorizado el traslado del cuerpo, comenzó una acción contrarreloj para impedir el entierro. La medida abría la posibilidad de que lo sacaran desde la morgue de Resistencia (donde se encontraba desde semanas atrás) hacia Castelli, para ser velado y luego inhumado allí .

“Ni siquiera sabemos si adentro del ataúd hay alguien y si ese alguien es Roseo”, fue el latiguillo del abogado Del Corro. En paralelo, dirigentes piqueteros que apoyan a los Cuellar se plantaron en la calle para impedir que el cajón fuera transportado al cementerio .

Mientras el piquete le cortaba el paso al féretro de Roseo, apareció un fax enviado por el juez Zaloff Dakoff que contradecía a la fiscal Rosalía Nis. No sólo ordenó que se suspendiera la inhumación, sino que incluso dispuso que el cajón debía ser abierto para que las partes pudieran constatar que los restos correspondían al estanciero .

Así fue como, tras unas pocas horas de velatorio en la sala municipal de sepelios de Castelli –siempre a cajón cerrado–, el féretro fue llevado en la camioneta del propio Del Corro hasta la morgue de Castelli. Allí permanecen ahora los restos, tras la constatación de su identidad. “Pudimos constatar que era él”, informó el abogado.

Si los hijos de Cuellar no fueran descendientes de Roseo, sus herederos serían sobrinos del estanciero que viven en Italia . Ellos ya habrían contactado a abogados argentinos por el tema.

Mientras, la investigación del crimen avanza. Además de Menocchio está preso Claudio Alfredo Gómez, sospechado de fraguar un boleto de compra-venta de otro pedazo de La Fidelidad

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